Durante los últimos diez años, el sistema educativo de Finlandia ha sido reconocido como uno de los mejores del mundo. Los resultados más recientes de las pruebas PISA mostraron que los estudiantes finlandeses de 15 años se ubicaron entre los cinco primeros en lectura, entre los veinte primeros en matemáticas y entre los tres primeros en ciencias.
Aunque estas pruebas se centran en adolescentes, diversos estudios han demostrado que la educación en la primera infancia tiene un impacto profundo en la capacidad de aprendizaje de una persona a lo largo de su vida. En Finlandia, la educación infantil se considera un servicio social y, por ello, al menos un año de educación preescolar es obligatorio. La pregunta es: ¿qué hace que la educación finlandesa, y en especial la educación en la primera infancia, sea tan sobresaliente?
1. Finlandia adopta un enfoque holístico del aprendizaje infantil
La educación en la primera infancia en Finlandia parte de la convicción de que la niñez es una etapa valiosa de la vida. Se respeta a los niños como individuos y como personas integrales, por lo que el énfasis está puesto en su crecimiento, desarrollo, salud y bienestar general, y no solo en las habilidades académicas. El objetivo es formar niños seguros y competentes en lo social, lo emocional y lo académico. Este enfoque integral permite que los pequeños desarrollen su creatividad, curiosidad y capacidad de expresión, además de adquirir destrezas como matemáticas y lenguaje. Así, fortalecen competencias transversales que les ayudarán a tener éxito en futuros procesos de aprendizaje.
2. Los niños aprenden a través del juego
Las investigaciones muestran que los niños desarrollan múltiples habilidades mediante el juego: cognitivas, sociales, emocionales, físicas y de pensamiento crítico. El juego, además, les permite aprender a un ritmo adecuado para su desarrollo, que varía en cada niño. Los docentes de educación preescolar en Finlandia utilizan el juego como herramienta pedagógica en la vida diaria porque constituye una forma natural y eficaz de aprender. Al mismo tiempo, les permite participar activamente de su propio proceso de aprendizaje.
3. Los niños no son evaluados con exámenes
En los primeros años, a los niños no se les aplican pruebas para medir su progreso académico. En lugar de ello, los docentes utilizan herramientas de observación y evaluaciones continuas para hacer un seguimiento de su desarrollo. Trabajan junto con los padres y acudientes para diseñar un plan de aprendizaje individual para cada niño, el cual se revisa periódicamente con el fin de identificar fortalezas, necesidades de desarrollo y avances en distintas áreas de aprendizaje. Estos planes también resultan muy útiles para detectar cuándo los niños requieren apoyo adicional de profesionales especializados, como terapeutas del lenguaje u ocupacionales, lo que permite atender muchos retos de aprendizaje antes de que comiencen la educación escolar.
4. Los docentes están altamente capacitados
El sistema educativo finlandés valora profundamente a los maestros y su papel en el éxito del aprendizaje de los niños. La enseñanza es una profesión muy respetada y reconocida, y los educadores de la primera infancia deben contar con un título universitario en educación infantil. Por su parte, otros cuidadores que trabajan en jardines infantiles deben tener formación de nivel medio superior en bienestar social y salud. Además, los maestros gozan de gran autonomía en sus aulas y asumen la responsabilidad de su propio proceso de aprendizaje. Se les motiva a ser creativos y a adaptar el currículo a las necesidades de cada niño bajo su cuidado.
5. Se enfatizan las fortalezas de los niños
Un enfoque positivo, basado en las fortalezas, se centra en lo que un niño hace bien, en lugar de lo que hace “mal”. Cada vez más investigaciones respaldan esta metodología como una de las mejores formas de enseñar. Los niños demuestran su aprendizaje de maneras distintas, y los docentes se apoyan en esas fortalezas para ofrecer estrategias e instrucciones que funcionen para cada uno. Este enfoque ayuda a maestros, niños y familias a construir un plan realista, pero positivo, que acompañe el aprendizaje y desarrollo de los pequeños.
6. Los niños aprenden sisu, o resiliencia
Finlandia es reconocida por el concepto de sisu, que significa el coraje de seguir adelante cuando las cosas se ponen difíciles. Es una cualidad humana universal que todos llevamos dentro: solo necesitamos aprender a conectarnos con ella. En Finlandia, los niños descubren su propio sentido de sisu, o resiliencia, porque aprenden a pensar por sí mismos, a disfrutar del aprendizaje, a resolver problemas, a expresar cómo se sienten y a valorar tanto su opinión como la de los demás. Las personas con sisu también entienden que todos estamos en esto juntos, por lo que los niños crecen comprendiendo la importancia de colaborar, enfrentar la incomodidad, ver los errores como oportunidades de aprendizaje y perseverar, incluso en la adversidad, como un verdadero equipo.
Todos estos componentes conforman un sistema educativo que valora a los niños como individuos, les permite aprender a su propio ritmo mientras alcanzan su máximo potencial y respalda su crecimiento integral y bienestar. Este enfoque prepara a los niños para el éxito futuro, al tiempo que les da la oportunidad de ser simplemente niños y disfrutar de la alegría de la infancia.
Para leer el artículo original en inglés visita: https://www.heischools.com/blog/news/why-finnish-education-is-best